Silvia Nieva

Poesía de Silvia Nieva de su libro “La fábrica de hielo”

¿Se comen las hormigas a sus hermanas muertas?
¿Les llevará la evolución a inventar armas?
¿Usarán la poesía para narrar hazañas épicas?

O seguirán en fila como nosotros,

acatando su lugar
aparentemente delante,
aparentemente detrás,
en un afán de búsqueda del mismo alimento.

Mover una migaja como un sofá

y mudarse una y otra vez
por miedo al exterminio.

Ser hormiga hoy.

Levantarse, 
romper el trayecto,
encontrar el pie que pisa
y morderlo tantas veces
que el dolor lo paralice.

O quedarse. 

Seguir la línea,
habitar el agujero.

        *****


Esta es la primera página,

la espontánea,
la que no pensé.
No respondo por ella.

Es el muro blanco de la infancia.

Oculta el miedo a rasgarse,
al ruido de lo otro.

Ando despacio,

a veces corro.
Puedo mirar atrás,
perderlo todo
y construir el mar con la sal de las estatuas.

Recojo las piedras de otras casas,

por eso soy distinta de los que me hicieron,
tan distinta que parezco otra y no me reconocen.

No soy su proyecto.

Soy mucho más lenta, más volátil,
aunque llevo las marcas de su rostro,
y eso asusta,
y eso no puede matarse sin matarme.

Arrastro una madre,

arrastro una mujer inmóvil, asustadiza,
como un carro de caballos locos.
A veces chillan, 
y tengo que girarme.

Ahora son delfines, y me hunden.

Los mismo gritos.
Ahora son hormigas,
y cavan túneles que sobrevuelo.

Ahora buitres esperando la caída,

el golpe de partir los huesos,
de romper cartílagos,
esparcir la carne.

Mientras, 

inmóvil,
la madre observa.

          *****


No seré yo

quien mate la última hormiga,
quien vuelva impecable la vida
y refleje la luz en las paredes.

No seré yo

la mujer feliz rodeada de países azulejo.
El discurso no está en mi voz
ni soy la mano que lo escribe.

Serán otros,

hijos de mis hijos.

Heredarán el suelo sobre el suelo,

heredarán los pies,
el paso,
y la mirada perpleja del niño que rompe los juguetes.

Cada día sueño mas despacio.

Consagro horas y minutos
a buscar el borde de las cosas,
la esquina en la que empieza y termina
la cortesía de la mentira.

 

Silvia Nieva, de su libro La fábrica de hielo
silvianieva.wordpress.com

 

About Sivia Nieva

Soy otro uniplural humano en este uno y diverso universo. Converso con versos musiqueándolos y teatreándolos allí donde me llaman.

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