Propósitos de septiembre

Propósitos de septiembre (en este hemisferio)

Propósitos de septiembre: 5 razones por las que debemos seguir haciéndolos aunque no los cumplamos

Por MSR (para SOMOS SUMAS)

Hacer más deporte, leer más, visitar más a los padres, dejar de fumar, organizar más quedadas de Skype con los amigos que están fuera, aprender un idioma o practicar el que estamos olvidando, apuntarse a un nuevo curso, etc. Nuevos propósitos de septiembre tras las vacaciones que a muchos ya les suena a papel mojado… porque, ¿quién no se ha planteado todo lo anterior cada septiembre y en diciembre ya ha abandonado la mitad de los propósitos? Aun así, conviene sentarse después de ese periodo de reflexión que suponen los días ociosos estivales y garabatear unos cuántos proyectos. Aquí te contamos por qué:

1) Debes pensar en ti mismo: sí, esto suena a cliché pero no por ello es menos verdad. Si tú no piensas en ti mismo –sin pecar de egoísta–, ¿quién lo va a hacer con el mismo interés? Y, sobre todo, con el mismo conocimiento. De vez en cuando debemos cumplir ese ideal de película en que se nos sugiere viajar solos, ir a una cafetería y encontrarnos a solas con nosotros mismos, hacer yoga o encender una pipa (sin nicotina, ya que estamos de propósitos) y ponernos a meditar sobre nuestros intereses. Lo que nos mueve, lo que nos motiva, lo que queremos cambiar, lo que pretendemos mejorar, etc. Vaya, lo que viene siendo hacer balance de año pero algo más a menudo porque, no está de más que nos preguntemos de vez en cuando, ¿a qué estamos esperando para poner en práctica nuestras inquietudes?

2) Perfilar nuevas metas: todos tenemos objetivos aunque muchas veces prefiramos enterrarlos en la arena de la playa, en la inercia de los días o en excusas más sofisticadas como “dejarse llevar por la espontaneidad de la vida” (y con ello no pensar ni prever). Todos estos pretextos sirven para calmar nuestra necesidad de estabilidad e irreflexión, pero “a veces hay que ponerse”, ¿no creéis? Huir a diario de las preguntas existenciales nos puede llevar a un arrepentimiento cuando menos lo esperamos: de repente echamos la vista atrás y hemos dejado pasar oportunidades, que se han hundido en una oficina, una rutina o una relación tóxica, por ejemplo. Sentarse a escribir nuestros propósitos es un trabajo previo a pensar en nuestras metas, a meditar en grande; sin correr el riesgo de caer en una pregunta de entrevista laboral, ¿cómo te ves dentro de cinco años? ¿Quieres haber dejado de fumar para ese entonces? ¿Chapurrear inglés o comunicarte sin problemas? Como todo lleva un tiempo, mejor si nos ponemos a ello cuanto antes. (Si esta explicación no te convence, escucha la poesía de Diego Mattarucco “Ata metas” y saca tus propias conclusiones).

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3) Propón, que algo queda: por supuesto que de diez propósitos solamente vamos a cumplir, con suerte, dos o tres. Pero aquí está la clave: no culparse por haber dejado en el olvido algunos de ellos. Seguramente los que se quedaron atrás es porque no nos interesaban lo suficiente o porque siempre estarán dando vueltas en nuestras cabezas pero realmente no son prioritarios. Hacer ese listado en un papel nos lleva precisamente a recolocar nuestros objetivos y metas: dedicaremos más tiempo y esfuerzo a aquellos que de verdad nos interesan y pueden mejorar nuestro presente o futuro. Todos quisimos aprender chino mandarín, polaco o sueco en algún momento de nuestras vidas, ¿no? La pregunta es si haber dejado este proyecto de lado ha cambiado nuestro rumbo de la felicidad o simplemente fue un ensayo y error más del curso de una vida. Sin embargo, no haber pasado el tiempo que se quería con una persona o no haber realizado esas llamadas telefónicas “rutinarias” de vez en cuando sí puede dejarnos un sabor extraño de boca si algo inesperado ocurriera.

4) De todas las intentonas siempre se puede sacar algo bueno: de aquellas clases de pilates que dejaste seguro que te quedó un amigo o alguna táctica milagrosa para destensar tus músculos; el libro de francés “Assimil” que compraste en un arrebato seguramente acabará en otras manos que lo agradecerán o tal vez lo retomes un día, ¿por qué no? La realidad es que intentar nuevos proyectos, desenterrar nuestras apetencias, enfrentarnos a nuestros miedos (al ridículo, a lo nuevo) y dejarnos llevar por la sed de aprender o explorar nuevos campos, así como aceptar desafíos o retos, es beneficioso. Son, posiblemente, unas de las razones por las cuales vivimos y hacen que nuestro paso por este lado de la superficie merezca la pena. Permítaseme un latinismo y un momento de “memento mori” aunque el escalofrío sea inevitable.

Propósitos de septiembre
5) Por el placer de abandonar: tenemos que cambiar el concepto de que dejar una segunda carrera, un curso o incluso volver a fumar es algo terriblemente malo. Ni es de “loser” ni de persona sin principios. Abandonar algo nos habla de nuestras flaquezas y debilidades, también de que entre nuestras prioridades, no estaba la de continuar con aquello que hemos decidido dejar. Es humano reorganizar los proyectos y las necesidades; también los ciclos y la seducción por la novedad. Es mejor pensar de este modo: el tiempo que practicaste un nuevo deporte, leíste muchos libros aunque actualmente tu ratio haya decaído, en definitiva, te sumergiste en un nuevo reto, demuestra que fuiste capaz de ello y que lo serás de nuevo. Reiniciar es lo que está de moda en este mundo de seres líquidos.

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Y tú, ¿qué propósitos de septiembre te has marcado para esta “vuelta al cole”? ¿Estás de acuerdo con que sentarse a reflexionar sobre cómo vamos a encarar el nuevo curso es beneficioso o es demasiado aterrador el peso de revisarlo y ver tras las semanas que aún no nos hemos puesto manos a la obra?

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About Diego Mattarucco

Soy otro uniplural humano en este uno y diverso universo. Converso con versos musiqueándolos y teatreándolos allí donde me llaman.

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