Depresión otoñal

Diez consejos contra la depresión otoñal: ¡que no decaiga el ánimo!

Decálogo terapéutico en clave de humor para superar la depresión otoñal

Por MSR

¿Eres de esas personas a las que el otoño le vuelve huraño y apesadumbrado? ¿Con el caer de las hojas decae también tu ánimo? ¿Se te inhiben las ganas de salir o hacer planes y te atrapa el sueño? Tranquilo: eres un humano normal, ya que todos estos síntomas suelen tener una explicación; científica, además. Los expertos dicen que la razón puede deberse al trastorno hormonal que sufre el organismo a causa de los cambios climáticos y la reducción de la luz solar. Si baja la melatonina, la hormona que genera la falta de interés, sube el cansancio y las ganas de dormir. Si baja la serotonina, responsable en cierta medida del ánimo y el comportamiento social, sufrimos cambios de humor. Si a este cóctel le sumamos la falta de luz, que disminuye la dopamina, “una de las hormonas de la felicidad”, obtenemos un molotov en toda regla. ¿Qué podemos hacer para contrarrestar todo esto? Aquí van algunos consejos en cierta clave de humor para comenzar “la terapia” y superar nuestra depresión otoñal:

1. Conviértete en nórdico

Busca, olfatea, rastrea la luz. El otoño se come parte de nuestras horas solares pero no todas. ¿Qué te pasas el día en una oficina o en un lugar cerrado? Pues seguramente puedes salir al mediodía a dar un paseo o bajar, como el que fuma, cada hora a exponer tus ojos al milagro de la luz. Así es como actúan los nórdicos cuando los días se acortan: viven en un carpe diem constante, de modo que si un rayito de sol les acaricia la frente cual Ramsés II en Abu Simbel, no lo desaprovechan, en un segundo están en la terraza de cualquier café a 5 grados tomando un té humeante. ¿No te parece una imagen idílica?

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2. Practica el bedgasm

O el sentimiento de euforia de echarte plácidamente en la cama tras un largo día otoñal, de esos con ráfagas de viento cortante, que anuncian la incipiente llegada del otoño, o con lluvia intermitente de unas aterradoras nubes que ya las pilláramos en pleno agosto… Además, cuando tu cuerpo te pide marcha, se la das, ¿no? ¿Por qué intentamos luchar contra el sueño? Concedernos ese “lujo” nos hará sentir mucho mejor y más reconciliados con el otoño.

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3. Dale a tu armario el perfecto toque otoñal

¿Has llegado a soñar alguna vez con poder ir al trabajo en uniforme? Cuando esto pasa es síntoma inequívoco de hartazgo por la ropa que hay en tu armario. Por eso, qué mejor excusa que el cambio de tiempo para darle un toque innovador a tu estilo. Arriésgate a vestir los complementos del otoño sin tener que desembolsar un dineral por ello: botas de agua, gorros ligeros, sombreros, gabardinas o paraguas divertidos pueden llegar a ser una pequeña motivación para salir de casa y comerse el mundo, recuperando nuestro espíritu infantil, ¿o quién no soñaba con poder saltar en los charcos?

4. Aprovecha para ordenar tu vida

¿Sabías que la migración de las aves se produce en otoño? Es decir, esta es una buena época para cambiar de vida o de sitio o de lugar, sustituir, reemplazar o, simplemente, dejar atrás, como hacen las aves con su vuelo. Un ejemplo un tanto ordinario que se me ocurre: los amores de verano que surgen en el periodo estival precisamente lo hacen por la revolución de las hormonas y una serie de factores por todo conocidos que tienen que ver con la desinhibición, lo festivo y el alcohol, entre otros. Si al caer la hoja ves resquebrajarse tu relación insípida, cada vez más convertida en una estúpida canción del verano, despégate de ella con la excusa de que sale a relucir tu verdadero carácter, uno más oscuro y frío; las relaciones que traspasan la frontera de lo sombrío son aquellas que tienen más atisbos de tornarse en duraderas.

5. Disfruta de la nostalgia

En la melancolía, la añoranza, ¡la saudade!, también permanece la belleza. Tal vez esta época del año sea un buen momento para leer poesía o a los clásicos rusos, ver a los grandes como Bergman, con su “Sonata de otoño” o “Saraband” con alguna parada permitida en Hollywood, “Otoño en Nueva York” por ejemplo.

6. Vete de setas

O, para evitar confusiones, vete por setas al campo -siempre con un profesional, no nos hagamos los valientes-, al bosque en su esplendor ocre, amarillento, anaranjado, verdoso y tierra, inigualable paleta de colores. Y, de paso, recoge castañas para asarlas en casa, algo que para algunos seguramente despierte el recuerdo a lo magdalena de Proust, toda la infancia en una vieja sartén. Y, por último, no te olvides de las piñas y las hojas secas (¡hazlas crujir bajo tus pies, verás qué delicia!), excelentes piezas de decoración para darle un toque estacional al “hogar, otoñal hogar”.

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7. Resérvate unas vacaciones otoñales

Aunque la tentación de tomarse casi todos los días de vacaciones en verano es grande, nuestra recomendación es dejarse al menos una semanita para otoño. Hay destinos maravillosos para esas fechas que te harán cortar totalmente con la sensación de tristeza que nos invade en otoño. Unos días en Tenerife te puede salir a mitad de precio y el tiempo, por mala suerte que puedas tener, siempre será más brillante y agradable que en el interior.

8. Mantén tus aficiones o comiénzalas con fuerza

A comienzos de septiembre decidiste apuntarte al gimnasio o a pintura, ¿recuerdas? Pues por mucho que los niveles de las hormonas acabadas en “ina” bajen, trata de agarrarte a tus viejas o nuevas aficiones como a un clavo ardiendo. Disfrutarlas, engancharte a ellas y a los compañeros, a esa rápida cañita de después antes de caminar por las frías calles de tu ciudad, puede ser una tabla de salvación para el ánimo. Y, que conste, las cañas no son solamente para el verano…

9. Mima tu estómago

Aquí conviene poner la voz de tu abuela para que la recomendación tenga más poder de retención: “legumbres, cereales y carne que aportan hierro; frutas y verduras de temporada como las calabazas, las espinacas, el brócoli, las manzanas y las uvas; y, por último, frutos secos para aumentar la energía”. Y mucha vitamina C y B, que ayudan a mantener el estado de ánimo.

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10. “Cómodo para acurrucarse”

Así traduce Google la combinación que forman el adjetivo y el verbo suecos “mysig” y “att mysa” respectivamente, dos palabras que describen un concepto que en español podríamos definir como “cómodo para acurrucarse”, un tipo de plan o forma de pasar la tarde que en otoño e invierno adquiere popularidad en el país nórdico. Se ponen velitas de colores cálidos, la calefacción a tope, mantitas y todo aquello que contribuya a crear una atmósfera acogedora. He estado buscando algo parecido en nuestro vocabulario y no he encontrado nada idéntico, ¿y vosotros?

Cozy-

Esperamos que después de esta inyección de adrenalina el otoño ya no sea más para ti sinónimo de “decadencia, ocaso, declive o caída”, y sino todo lo contrario, puede ser el comienzo de una buena estación.

Y tú, ¿qué haces para luchar contra la depresión otoñal? ¿O crees que la depresión otoñal no existe y es simplemente una leyenda? Puedes contarnos tu parecer o tus trucos, el de un amigo mío es calzarse la batamanta y ponerse en bucle la trilogía de “El Padrino”.

Recuerda, somos sumas… El que comparte lo que porta, aporta. :)

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