Cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana

La era de lo virtualmente incorrecto

Cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana

Por MSR

19:45 h. 25 minutos esperando a un grupo de amigas. Durante días la ficción había sido que asistirían cinco a la reunión; la realidad es que ninguna lo ha hecho a la hora convenida y solamente dos han aparecido entre una y dos horas más tarde. ¿Te suena de algo? Mientras esperaba, tuve la ocurrencia de ocupar el tiempo escribiendo este artículo. ¿Tú también crees que estamos en la era de lo virtualmente incorrecto? La tecnología ha influido muchísimo en nuestra vida cotidiana; todos sabemos que nos ha reportado gran cantidad de beneficios pero precisamente los hechos que se citan a continuación están en entredicho. Aquí van diez ejemplos de cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana. En ti está el juzgar si para bien o para mal:

1 – La palabra “plantón” o “malqueda” ha desaparecido del diccionario

Aquí estamos de enhorabuena. Ya nadie protagoniza lo primero y se convierte en lo segundo, ya que whatsapp nos ha sacado del aprieto. Basta con decir “si puedo me paso” para dejar claro que tu asistencia pende de un hilo y que te libras de ser uno de los que confirma su presencia con total seguridad. Y es que en el siglo XXI el compromiso ha desparecido del listado de preocupaciones de los españoles: “luego os escribo”, “más tarde veo”, “quedad vosotros y ya me apunto si tal” son las frases previas a las quedadas. Las posteriores son muy ligeras y sencillas también, y hay todo un catálogo de ellas que funcionan como perfectas excusas: “al final no podré pasarme, lo siento”, “se me ha hecho tarde y no iré, ¡a la próxima me apunto!”, “me han surgido unas historias y me es imposible acercarme” y un largo etcétera de verdades como puños.

Cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana

2 – Facebook mató la curiosidad

El ser humano nunca perderá el arte de conversar pero un fenómeno se ha instalado en nuestra sociedad y modo de relacionarnos y parece no haber vuelta atrás; se trata de la frecuente apostilla “lo vi en Facebook”, una frase que a simple vista parece inofensiva pero que está cambiando la necesidad de describir, dar detalles y hasta de preguntar. Pongamos algunos ejemplos para ilustrar esto: uno de tus amigos se ha ido a Tailandia de vacaciones y ha ido colgando en la red su viaje, de pe a pa. Cuando vuelve y quedáis, antes-de-FB (léase como antes-de-Cristo) cerca de un sesenta por ciento de las conversaciones girarían seguramente en torno a ese fantástico viaje, ¡añoranza de preguntas y respuestas!; ahora es posible que la charla se ciña a un visionado de las fotos subidas desde el móvil, o tal vez ni eso porque al haber sido publicadas en tiempo real se podría sobreentender que el tema ya ha sido tocado y, a otra cosa mariposa…

3 – 24×7: los horarios de cortesía han desaparecido

Cualquier hora es buena para escribir un whatsapp o incluso llamar por teléfono. ¿No os parece en blanco y negro esos años en que la gente se planteaba si a partir de las diez era demasiado tarde para telefonear a una casa? Se valoraba aquello de no interrumpir la cena o intentar no asustar a ciertos amigos con una llamada a deshoras, vaya, otra palabra en desuso.

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4 – Todo (todo) se puede hacer a través del móvil

Incluso felicitar a tu mejor amigo o a tu madre, cortar con tu novio/a, dar el pésame o decirle a tu jefe que no vas a trabajar y eso si lo haces en el orden adecuado, porque otro clásico es confundir los grupos y los chats y acabar comentando con quien no era algo que tan siquiera debías haber inmortalizado en whatsapp. Hay que reconocer que este medio nos evita muchos engorros pero cuando ves que ni siquiera tus padres llaman ya a la tía Pascualita por teléfono para desearle una Feliz Navidad, la cosa pasa a ser de “Black Mirror”.

Hablar con nuestras cuerdas vocales de vez en cuando en lugar de usar el chat puede abrirnos un abanico infinito de posibilidades “desconocidas”

5 – La soledad y la intimidad han pasado a mejor vida

¿Estás leyendo esto en el baño? Si es así es porque has ido al servicio –ya sabes, al retrete, WC, señor Roca para hacerlo más escatológico– con el móvil, ese fiel amigo que te acompaña a todos lados. Así no sentimos soledad ni incluso en ese lugar “íntimo” y, por supuesto, ya ni el clásico tebeo o revista de entretenimiento nos da tiempo a hojear en esos minutos tradicionalmente dedicados a leer o pensar.

6 – Memorizar un número de teléfono: ¿qué es esto?

Esto es ciencia ficción y, si no, haz la prueba: ¿cuántos números de teléfono te sabes de memoria? Seguramente no pasa de los tres, el de casa de tus padres, el tuyo propio y el de tu pareja o mejor amigo/a… y, si son más los que recuerdas, es que naciste a comienzos de los ochenta y tu memoria a largo plazo aún retiene los números fijos de las casas de los padres de tus amigos de la infancia, una información extremadamente útil a estas alturas.

Cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana

7 – Autoestima a golpe de likes

¿Quién no ha sentido ese vacío ecuménico cuando ha puesto algo en Facebook y tras los minutos no se ha registrado ni un solo like? Primero se siente una desazón, luego una especie de congoja y finalmente te puedes ver tentado a eliminarlo porque tu frase, o tu recomendación, o tu reflexión, “no ha gustado”, ergo, no eres popular; no triunfas, vaya. Esto es lo que se conoce como “autoestima a golpe de likes”, algo que con esta nomenclatura no existía ayer pero que hoy ha dado en definir un sentimiento universal, ¿o no es así?

8 – La vida de los otros y la propia: falseando la realidad

La sinceridad no pasa por sus mejores momentos. Está en desuso, no aplica ya pasar una tarde aburrida en el sofá, matando el tiempo mientras se zapea, por ejemplo. Ahora cualquier actividad que en otro tiempo podía ser anodina se ha convertido en cool o al menos en digna de ser revelada, cual epifanía: “Tarde de peli en casa con mantita y sofá”, “preparando un potaje para los tápers de la semana”, “comprando el pan en el chino”… Danos más ejemplos, lector, ¡no te quedes con las ganas!

9 – Vivir el momento… fotográfico

Sí: la vida es eso que pasa mientras (nos) hacemos fotos o vídeos y quien no sepa lo que es un selfie hoy en día sufre una obsolescencia programada.

tecnología vida cotidiana

Foto: John Blanding/The Boston Globe

10 – Leer: ¡qué bonita actividad del pasado!

Si este titular te parece exagerado, matízalo: “Leer durante más de 20 minutos seguidos, ¡qué bonita actividad del pasado!”. Y es que la dependencia del móvil y la falta de concentración por esos continuos estímulos ocasionados por las redes sociales y el whatsapp están cambiando el hábito de la lectura. La necesidad de estas conectados permanentemente y la tendencia adictiva al móvil, la televisión, el ordenador o los videojuegos han abierto el debate del uso responsable de estos instrumentos tecnológicos. No verlo es negarse a este tipo de adicción del siglo XXI… ¿O alguna vez sales de casa sin el móvil?

La angustia de José Luis López Vázquez nos ha gustado para graficar cierta sensación de ansiedad causada por el continuo “respirar” del móvil

BONUS TRACK: Ley del mínimo esfuerzo. Esto es, ¿quién va ahora a la biblioteca a documentarse? De hecho, con la presencia providencial de Google en nuestras vidas, no hace falta ni tan siquiera levantarse del sofá para elaborar un artículo. Eso sí, hay quien escribe emails y contacta a sus fuentes… y los hay que se limitan (o al menos lo intentan) a publicar una solicitud en un foro, como esta: “¿Me podrían ayudar a redactar un ensayo de: cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana?”. Tal vez alguien debería enviarle el link de este artículo…

(Foto de portada extraída de infobae)

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Y tú, ¿estás de acuerdo? ¿Se te ocurre algún otro ejemplo de cómo ha influido la tecnología en la vida cotidiana? Si algo se menta en tu mente, ¡comenta!

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